Compañer@s en este último semestre hemos vivido una serie de manifestaciones de nosotros LOS ESTUDIANTES, que ha obedecido muchas veces como respuesta al accionar de la administración y otras como la retoma y continuación de debates y discusiones que en la universidad han sido omitidos y silenciados.
“Nuestra Universidad” en este inicio de año y retoma de clases nos ha dado una seca y silenciosa bienvenida al encontrarnos con el edifico de la facultad de Ciencias Humanas y el Camilo Torres artificiosamente apagados. Nosotros, intentando interpretar esta y anteriores medidas de la administración, como el desalojo del bosque bajo la campaña UIS Libre de Drogas, encontramos que estas medidas llevan progresivamente a la perdida de los espacios de debate y discusión (y hasta conspiraciónJ) que los estudiantes podíamos desarrollar en lo que eran estos espacios mas o menos libres de censura, ya que es innegable que estas discusiones no se pueden dar en el aula de clases por la constante autocensura política tanto de maestros como de estudiantes producto de la campaña represiva impulsada por el Estado hace unos años, y que, al parecer, se esta reiniciando.
Estas medidas represivas ejecutadas en las Universidades Publicas son campañas a nivel nacional que pretenden la dispersión del individuo frente al resto dela sociedad, que impiden y obstaculizan, tal como ocurre cotidianamente en el conjunto social, los debates y discusiones que puedan ofrecer soluciones y alternativas para la crisis social por la que atraviesa Colombia, América Latina y el Mundo.
Se hace evidente entonces la lógica del sistema-mundo capitalista adoptada por países como el nuestro en la que la educación tiene como esencia la domesticación y como modo la mediocridad para los individuos, lo cual trae como consecuencia la permanencia de una elite gobernante y de las actuales condiciones sociales, económicas y políticas bajo las que se encuentran la gran mayoría. Bajo estas circunstancias exigencias como tierras, autonomía, salarios justos, educación salud y libertad se muestran como un imposible mientras no se cambie radicalmente el papel económico, político y social de Colombia en el sistema –mundo.

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